07 - Marzo, 2002. Ejemplo de vida         

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Boletín Encomún

03/02

Encuentros en la tercera planta

César Rollán

ECLESALIA

10/03/02

Perfiles de la Iglesia que vamos construyendo

Foro Joan Alsina

El País

09/03/02

Mujeres sacerdotes

Juan José Tamayo-Acosta

El Norte de Castilla

11/03/02

Cientos de vallisoletanos acuden al funeral por el sacerdote Millán Santos

Maribel Rodicio

El País

15/03/02

“Soy cura casado para dar ejemplo de vida”

Juan G. Bedoya

El País

17/03/02

El celibato y la mujer sacerdote, a debate

Francisco Peregil

El País

17/03/02

Declive imparable en Europa

Lola Galán

ECLESALIA

25/03/02

En Eclesalia sumamos quinientas cuentas

Redacción de Eclesalia

BOLETÍN ENCOMÚN, Nº 48, marzo de 2002

ENCUENTROS EN LA TERCERA PLANTA
Madrid 2002, la odisea del sínodo

CÉSAR ROLLÁN / Comisión de Realidad Eclesial

MADRID.

Los hechos que se cuentan en el siguiente relato son fiel testimonio de acontecimientos reales acaecidos recientemente en Madrid. Se han cambiado los nombres de las personas y los lugares para preservar la verdadera identidad de los mismos. Se han añadido algunas escenas y diálogos para proporcionar dramatismo al relato. El escrito original se realizó sobre un sencillo cuaderno escolar con pastas de cartulina de color verde.

"A los los cristianos de Madrid los Reyes Magos les han traído un sínodo". "¿Qué es eso profe?" preguntó Luisa, una niña muy espabilada que no pierde la ocasión de preguntar. "Un sínodo es como un…". Esteban es un "profe" de religión con muchos recursos didácticos, se le ocurren multitud de actividades y sus explicaciones están llenas de brillantes comparaciones. "Un sínodo es…". En esta ocasión a Esteban le faltaban las imágenes y la expectación de la clase crecía por momentos. "Un sínodo es algo que…". No había manera, él sólo quería dar la noticia y pasar a otra cosa pero parecía que esta vez Luisa le había pillado. Por fín se arrancó diciendo "a ver, todos y todas a la alfombra, tendremos asamblea". Luisa se precipitó sobre Esteban: "Profe ¿y mi pregunta?" "Sí Luisa, sí, ahora vamos con tu pregunta, no creas que me he olvidado".

Cuando ya todos estuvieron sentados en círculo, Esteban colocó en medio una Biblia y una cartulina blanca y dijo: "un sínodo es una gran página en blanco, una hoja grande donde no hay escrito nada pero en la que todas las personas quieren escribir. La página es continuación del libro que veis al lado y que ya conocéis" "Sí, yo lo sé, es la Biblia" –intervino Guillermo, sorprendido de no estar distraído.

"Sabéis que la Biblia es una gran historia de amor en la que Dios nos cuenta cuanto nos quiere. Pero la Biblia se sigue escribiendo hoy. Los cristianos intentan vivir lo que Jesús hizo y dijo y de vez en cuando lo ponen por escrito. Hay muchas hojas grandes escritas por muchas personas durante muchos tiempos. Hay letras de todas las clases y en todos los idiomas. Están recogidas cosas buenas y otras que no lo son tanto. Esta pasada Navidad los Reyes Magos han traído una gran página en blanco para que escribamos en ella los cristianos de Madrid". Toda la clase se quedó en silencio. Esteban continuó: "El obispo Antonio nos ha invitado a participar. Nos ha dicho que nos fijemos en cómo vivimos los cristianos y cómo podemos mejorar y que las escribamos en sucio, después nos reuniremos todos, como hacemos en la alfombra de clase, para ponerlas en común y en la página que nos trajeron los Reyes se escribirán en limpio las cosas en las que estemos de acuerdo".

Entonces Gonzalo levantó la mano y dijo: "Ya, pero en Madrid hay muchos cristianos ¿dónde caben todos?". Esteban contestó: "Bueno, en realidad las reuniones se harán en grupos pequeños como el que ahora estamos en clase. A ver, vamos a hacer una prueba ¿cómo podemos ser mejores cristianos?" Y todos fueron hablando poco a poco contando cómo veían ellos la Iglesia. Esteban tomó nota de las cosas que decían y fue improvisando la "hoja en sucio" de la clase de 4º B de la tercera planta del colegio Santa Ana para el tercer sínodo de la diócesis de Madrid.

La hoja decía así:

"No está bien que haya pobres y nosotros tengamos tanto, esto debería cambiar porque seguro que a Jesús no le gusta. Parece que cuando vamos a la iglesia estamos enfadados, no nos conocemos y algunas veces nos dormimos. Por cierto, ¿por qué las mamás y las tías y las monjas y las abuelas no pueden decir misa? Tampoco estaría mal que el cura pudiera ser papá con mamá y sus hijos e hijas en casa, estaría bien que aprendiera primero a ser "querido papá" antes que "reverendo padre". Proponemos pintar las iglesias de colores bonitos y que siempre estén abiertas para las personas que no tienen casa y tener pocas cosas y vender las que no hagan falta para ayudar a los que lo necesiten. Vamos a poner el altar en medio para que nos podamos colocar alrededor y que cada uno haga una cosa y que nadie se quede fuera. Queremos que en la Iglesia todas las personas podamos escribir "hojas en sucio" aunque nos equivoquemos; que nos pongamos de acuerdo en lo que hacemos sin que nadie mande más que los otros porque le de la gana. Y por último damos las gracias a los Reyes Magos por el regalo del sínodo porque nos ha gustado mucho".

Mientras aplaudían a lo que Esteban acababa de leer sonó el timbre del colegio. Era la última clase del viernes. El aula se fue quedando vacía mientras Esteban pensaba lo bonito que sería que la Iglesia de Madrid participara en el Sínodo con el mismo entusiasmo que lo habían hecho los de 4ºB aquella tarde.

"Las circunstancias que concurren actualmente en la vida de la Archidiócesis de Madrid, especialmente tras la experiencia positiva y fecunda de los Planes Diocesanos de Pastoral de los últimos años, así como de la celebración del Año Santo del bimilenario del Nacimiento de Cristo, nos han aconsejado la celebración de un Sínodo Diocesano en el que, con la mayor participación posible de la comunidad diocesana, se fomente y se fortalezca la acción evangelizadora de la Iglesia en Madrid como transmisora de la fe recibida del Señor para lo que es necesaria una renovación de su vitalidad espiritual, de los vínculos de comunión, de su dinamismo apostólico, de su actividad caritativa y de servicio al hombre y al mundo".

Decreto de constitución de la comisión preparatoria del tercer sínodo diocesano de la archidiócesis de Madrid, firmado por Antonio María Rouco y José Luis Domínguez (obispo y secretario) en la catedral de Madrid el día 6 de enero, fiesta de Epifanía.

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ECLESALIA, 10 de marzo de 2002

PERFILES DE LA IGLESIA QUE VAMOS CONSTRUYENDO

FÒRUM JOAN ALSINA

GERONA

Los que firmamos estas reflexiones, miembros del Foro Joan Alsina, partimos de las inquietudes de nuestras comunidades, a la luz del Evangelio y del Concilio Vaticano II, con visión de futuro.

Caminamos hacia una Iglesia más humilde, que se hace preguntas, que busca, que habla un lenguaje como el de Jesús, capaz de ser entendido y acogido tanto por la gente sencilla como por la gente de estudios.

Caminamos hacia una Iglesia más atenta a los nuevos valores que surgen y menos dolida por las costumbres que se pierden, una Iglesia que propone, que invita a vivir con más plenitud, que ofrece un vigor de espíritu y de confianza en las personas.

Caminamos hacia una Iglesia más interesada por el Proyecto de Jesús y por la construcción del Reino de Dios aquí y ahora que no por ella misma, una Iglesia más creíble, que ora y que habla más desde la manera de vivir y menos desde los discursos y documentos.

1.- Hacia una Iglesia más participativa y democrática

En la Iglesia, pueblo de Dios, comunidad de hermanos, todos, hombres y mujeres, tenemos la misma dignidad y todos, con diferentes carismas, tenemos los mismos derechos y los mismos deberes. Por tanto, hemos de encontrar ahí la posibilidad de desarrollar las propias cualidades y los propios talentos en beneficio de la comunidad. En ella hemos de poder expresarnos con toda libertad y respeto y no ha de haber cuestiones vedadas a un diálogo fraternal.

La autoridad en la Iglesia es un servicio a la comunidad, y nunca debe ser ejercida como un poder sobre los otros, ya que ejercerla de este modo contradice al Evangelio. Por eso, no se ha de prescindir nunca del parecer de las personas y comunidades afectadas, sino que deben consultarse siempre y ser tenidas en cuenta, de modo que la consulta se convierta en una práctica habitual. Hemos de llegar a una auténtica participación y democratización en la Iglesia, de acuerdo con la definición de pueblo de Dios en el Concilio Vaticano II. Esta consulta debe realizarse sobre todo a la hora de tomar decisiones importantes para la comunidad como son los nombramientos y la toma pública de posición sobre temas controvertidos, tanto eclesiales como cívicos y sociales. La persona a quien corresponde hablar en nombre de la Iglesia, ya sea en el ámbito parroquial, diocesano o universal, debe hacerlo sin imponer nada ni coaccionar la conciencia de nadie.

De acuerdo con el Concilio Provincial Tarraconense, cuando afirma que la Iglesia es una y pluriforme, no monolítica, todos los miembros del pueblo de Dios, desde el Papa al último bautizado, hemos de abandonar actitudes negativas, como la descalificación de quienes no piensan como nosotros, la añoranza de la influencia social que en otros tiempos tenía la jerarquía eclesiástica, el miedo al mundo, a los cambios sociales y políticos y, sobre todo, el miedo a la autocrítica.

Somos miembros de una Iglesia de un país concreto, que es Cataluña. Por tanto, hemos de asumir y estimar nuestras raíces históricas, nuestras tradiciones, nuestra cultura y nuestra lengua.

2.- Hacia una Iglesia decididamente posicionada a favor de la justicia y la libertad.

Urge una Iglesia más preocupada por la igualdad y la fraternidad, cuestiones centrales en el mensaje de Jesús y mucho más crítica con el modelo de vida que impone el neoliberalismo dominante. Ha de ser una clara opción por los débiles y necesitados, se ha de denunciar el poder del dinero que genera un orden injusto, arbitrario y arrogante.

En el interior de la Iglesia urge asegurar el ejercicio real de todo los derechos humanos, tanto para los hombres como para las mujeres, sin excepción. Sólo entonces estaremos legitimados para exigirlos de puertas afuera.

Los signos de los tiempos urgen igualmente un especial interés de toda la Iglesia para promover dentro y fuera de ella la paz que es fruto de la libertad, la igualdad y la justicia para todo ser humano. Ha de quedar bien claro que la Iglesia, de acuerdo con el espíritu del Evangelio, es contraria a la pena de muerte, a las guerras, a la carrera de armamentos, al terrorismo y a las torturas, etc.

En consecuencia, la Iglesia ha de promover en su interior los derechos de la mujer de manera que no quede excluida de ningún cargo o ministerio, incluido el sacerdotal, el respeto a las personas que se encuentran en situaciones familiares canónicamente irregulares, la libre opción al celibato sacerdotal, la libertad de expresión oral y escrita, etc.

No es suficiente que muchos cristianos –religiosos, presbíteros y laicos- vivan austeramente. Es necesario que la Iglesia, como institución pública, dé también testimonio de desprendimiento y abandono de los signos de ostentación, riqueza y poder, de acuerdo con los recientes discursos de Juan Pablo II a los obispos reunidos en el Sínodo de Roma.

Conviene recordar siempre, desde una posición crítica y solidaria, que los cristianos debemos contribuir a realizar una sociedad más justa, donde todo ser humano pueda vivir dignamente. Por tanto, no se trata de acallar la mala conciencia dando algunas limosnas, sino que urge compartir de verdad los propios bienes con los pobres y desvalidos.

La Iglesia debe tomar una actitud más profética, valiente y comprometida ante situaciones de explotación y de injusticia que se dan en el mundo actual. Hemos de implicarnos en el esfuerzo por conseguir la superación de toda forma de exclusión social, unos salarios suficientes y unas pensiones dignas, una generosa acogida de la inmigración, un progreso sostenible del planeta, la reducción del desequilibrio Norte-Sur, etc.

Foro Joan Alsina / Enero de 2002

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PERFILS DE L’ESGLÉSIA QUE ANEM CONSTRUINT (Catalán)

Els qui signem aquestes Reflexions, membres del Fòrum Joan Alsina, partint de les inquietuds de les nostres comunitats, a la llum de l’Evangeli i del Concili Vaticà II, amb visió de futur:

Caminem cap a una Església més humil, que es fa preguntes, que cerca, que parla un llenguatge com el de Jesús, capaç de ser entès i acollit tant per la gent senzilla com per la gent d’estudi.

Caminem cap a una Església més atenta als valors nous que apareixen i menys dolguda pels costums que es perden, una Església que proposa, que convida a viure amb més plenitud, que ofereix un vigor d’esperit i de confiança en les persones.

Caminem cap a una Església més interessada pel Projecte de Jesús i per la construcció del Regne de Déu ara i aquí que no pas per ella mateixa, una Església més creïble, que prega i que parla més des de la manera de viure i menys des dels discursos i documents.

1.- Cap a una Església més participativa i democràtica

A l’Església, poble de Déu, comunitat de germans, tots, homes i dones, tenim la mateixa dignitat i tots, amb diferents carismes, hi tenim els mateixos drets i els mateixos deures. Hem de trobar-hi, per tant, la possibilitat de desenvolupar les pròpies qualitats i els propis talents, en bé de la comunitat. Ens hi hem de poder expressar amb tota llibertat i respecte, i no ha d’haver-hi qüestions vedades a un diàleg fraternal.

L’autoritat dins l’Església és un servei a la comunitat, i mai no ha de ser exercida com un poder damunt dels altres, ja que exercir-la d’aquesta manera contradiu l’Evangeli. Per això, no s’ha de prescindir mai del parer de les persones i comunitats interessades, sinó que cal demanar-lo sempre i tenir-lo en compte, de manera que la consulta esdevingui una pràctica habitual. Hem d’arribar a una autèntica participació i democratització en l’Església, d’acord amb la definició de poble de Déu, del Concili Vaticà II. Aquesta consulta s’ha de realitzar sobretot a l’hora de prendre decisions importants per a la comunitat, com són els nomenaments i les preses de posició pública sobre temes controvertits, tant eclesials com cívics i socials. La persona a qui correspongui parlar en nom de l’Església, ja sigui en l’àmbit parroquial, diocesà o universal, cal que ho faci sense imposar res ni coaccionar la consciència de ningú.

D’acord amb el Concili Provincial Tarraconense quan afirma que l’Església és una i pluriforme, no pas monolítica, tots els membres del poble de Déu, des del Papa a l’últim batejat, hem d’abandonar actituds negatives, com la desqualificació dels qui no pensen com nosaltres, l’enyorança de la influència social que en altres temps tenia la jerarquia eclesiàstica, la por del món, dels canvis socials i polítics i, sobretot, la por a l’autocrítica.

Som membres d’una Església d’un país concret, que és Catalunya, per tant hem d’assumir i estimar les nostres arrels històriques, les nostres tradicions, la nostra cultura i la nostra parla.

2.- Cap a una Església decididament posicionada a favor de la justícia i la llibertat.

Cal una Església més preocupada per la igualtat i la fraternitat, qüestions centrals en el missatge de Jesús, i molt més crítica amb el model de vida que imposa el neoliberalisme dominant. Ha de ser clara l’opció pels febles i necessitats, s’ha de trencar el poder del diner que genera un ordre injust, arbitrari i arrogant.

A dins de l’Església cal assegurar l’exercici real de tots els drets humans, tant per als homes com per a les dones, sense excepció. Serà aleshores quan estarem legitimats per exigir-ho de portes enfora.

Els signes dels temps urgeixen tanmateix un especial interès de tota l’Església a promoure dins i fora d’ella la pau, que és fruit de la llibertat, la igualtat i la justícia per a tothom. Ha de quedar ben clar que l’Església és contrària, d’acord amb l’esperit de l’Evangeli, a la pena de mort, les guerres, la cursa d’armaments, el terrorisme i les tortures, etc.

Com a conseqüència, l’Església ha de promoure dins d’ella mateixa els drets de la dona de manera que no quedi exclosa de cap càrrec o ministeri, inclòs el sacerdotal, el respecte a les persones que es troben en situacions familiars canònicament irregulars, la lliure opció al celibat sacerdotal, la llibertat d’expressió oral i escrita, etc.

No n’hi ha prou que molts cristians -religiosos, preveres i laics- visquin austerament. Es necessari que l’Església, com a institució pública, també doni testimoni de despreniment, i abandoni els signes d’ostentació, riquesa i poder, d’acord amb el recent discurs de Joan Pau II als bisbes reunits en el Sínode de Roma.

Cal recordar sempre, des d’una posició crítica i solidària, que els cristians hem de contribuir a fer una societat més justa, en què tothom pugui viure dignament. Per això, no n’hi ha prou de fer callar la mala consciència donant algunes almoines, sinó que cal compartir de veritat els propis béns amb els pobres i desvalguts.

L’Església ha de prendre una actitud més profètica, valenta i compromesa davant les situacions d’explotació i d’injustícia que es donen en el món actual. Hem d’implicar-nos en l’esforç per aconseguir: la superació de tota mena d’exclusions socials, uns sous suficients i unes pensions dignes, un generós acolliment de la immigració, un progrés sostenible de la terra, la reducció del desequilibri Nord-Sud, etc.

Fòrum Joan Alsina / Gener del 2002

El País 9 de marzo de 2002

MUJERES SACERDOTES

JUAN JOSÉ TAMAYO-ACOSTA

MADRID.

La mayoría de los estudios sobre el Nuevo Testamento, de la investigación histórica sobre el cristianismo primitivo y de las reflexiones teológicas actuales coincide en dos datos: que no existe vinculación intrínseca entre celibato y sacerdocio y que no hay razones de fondo para la exclusión de las mujeres del ministerio sacerdotal.

El celibato no se encuentra entre las exigencias de los seguidores y seguidoras de Jesús, como tampoco entre las obligaciones de quienes ejercían funciones ministeriales en las comunidades cristianas primitivas. No pertenece al núcleo doctrinal del cristianismo, y menos aún a los dogmas de la fe. Se trata de una norma disciplinar que se introduce en la Iglesia cristiana bajo la influencia de una concepción negativa del cuerpo y de una moral represiva de la sexualidad. Es, por tanto, reformable y debería hacerse cuanto antes. El celibato sólo tiene sentido cuando responde a una opción libre, no a una imposición eclesiástica.

Según consta en algunas tradiciones evangélicas, las mujeres se incorporaron al movimiento de Jesús en igualdad de condiciones que los varones. Esta práctica religiosa inclusiva suponía una verdadera revolución en el seno de la sociedad y la religión judías de carácter patriarcal y androcéntrico. Las mujeres ejercieron funciones ministeriales y directivas en el cristianismo primitivo y, como tales, podían presidir la celebración eucarística de las comunidades. Apoyada en investigaciones históricas, la doctora Karen Jo Torjesen demuestra en su libro Cuando las mujeres eran sacerdotes que al menos durante el primer milenio del cristianismo las mujeres ejercieron los diferentes grados del ministerio ordenado: el diaconado, el sacerdocio e incluso el episcopado. Las actuales discriminaciones de género contra la mujer en las iglesias cristianas no tienen, por tanto, su origen en Jesús y sus seguidores, sino en los contextos sociales y culturales en que luego se desarrolló el cristianismo y a los que éste se adaptó acríticamente.

En la base de la exclusión femenina del sacerdocio y de la imposición del celibato a los sacerdotes hay dos problemas todavía no resueltos: uno antropológico, que consiste en la valoración negativa de la sexualidad en general y del cuerpo de la mujer en particular; otro teológico, el de la imagen masculina de Dios, que impone una concepción jerárquico-patriarcal de la Iglesia. En amplios sectores cristianos ya empieza a quebrarse tanto la concepción represiva del cuerpo como la imagen patriarcal de Dios. Las mujeres asumen el protagonismo en no pocas comunidades y los sacerdotes en activo no renuncian al ejercicio de la sexualidad. Esa práctica está más en sintonía con el movimiento igualitario de Jesús de Nazaret, con los movimientos de liberación de la mujer y con la cultura de los derechos humanos.

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El Norte de Castilla, 11 de marzo de 2002

CIENTOS DE VALLISOLETANOS ACUDEN AL FUNERAL POR EL SACERDOTE MILLÁN SANTOS

El párroco de Las Delicias impulsó programas de educación de adultos y movimiento vecinal

MARIBEL RODICIO

VALLADOLID.

Viejos sindicalistas, jubilados de Fasa o de la construcción que en la iglesia de Santo Toribio encontraban espacio para reunirse o esconderse; antiguos estudiantes que sacaron el certificado escolar siendo adultos, personas maduras que en su juventud integraron los equipos deportivos o los movimientos de cristianos de base promovidos por su párroco, fundadores de la Asociación Familiar del barrio, compañeros y amigos de la universidad oficial y de la'universidad paralela' y, Delicias en pleno, se dieron cita en la tarde de ayer para despedir a Millán Santos Ballesteros, su cura, su amigo, su 'camarada', su profesor particular -sin sueldo- de música, la referencia no sólo deuno de los barrios más emblemáticos de Valladolid sino de la transición y de la lucha decidida por valores como democracia, libertad, amistad, solidaridad.

Esa iglesia obrera y sencilla, encajonada entre naves y viviendas, con una simple cruz de hormigón a la puerta, que fue otro empeño de su rector, se quedó pequeña, diminuta, para acoger a los cientos de vallisoletanos que quisieron estar presentes en el funeral de 'corpore insepulto' de su párroco.Ofició el arzobispo Delicado Baeza y concelebraron doce sacerdotes; de paisano, había muchos más. Hubo lágrimas, aplausos, algún ¡viva! y hasta un puño levantado cuando el féretro con los restos de Millán fue trasladado al coche fúnebre, camino del cementerio.

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EL PAÍS, 15 de marzo de 2002

"SOY CURA CASADO PARA DAR EJEMPLO DE VIDA"
Julio Pérez Pinillos. Presidente de la Federación de Sacerdotes Católicos Casados

JUAN G. BEDOYA

MADRID.

Julio Pérez Pinillos es presidente de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados y ejerce plenamente el sacerdocio en una comunidad cristiana de Vallecas, un barrio obrero de Madrid donde se casó, ante una veintena de curas, en 1977. Su trabajo a favor del celibato opcional es incesante y cuenta con el apoyo de no pocos prelados. 'A ti te ha tocado defender esa bandera, hazlo a tope', le dijo Pere Casaldáliga, el obispo de São Felix do Araguaia (Brasil).

¿Desertores o profetas? ¿Infieles o pioneros? ¿En la Iglesia o al margen de la Iglesia? Julio Pérez Pinillos, cura casado y padre de tres chicas, ejerce el sacerdocio en una comunidad cristiana de Vallecas, un barrio obrero de Madrid, y no quiere polémicas ni popularidad. Tampoco adjetivos. 'Soy sacerdote. No quiero ser más que un sacerdote. Y soy un testigo sencillo, que intenta dar ejemplo con mi vida. No soy un intelectual, mi riqueza es la experiencia', dice. Su decisión de casarse sin abandonar el ministerio sacerdotal cuenta con la comprensión, y a veces el apoyo explícito, de varios obispos y cardenales.

Pérez Pinillos preside la Federación Internacional de Sacerdotes Casados Católicos, que representa a unos 100.000 eclesiásticos, y es desde hace años el hombre con más atributos en el complejo movimiento eclesial que lucha pertinazmente por el celibato opcional, por abrir el sacerdocio a las mujeres y por mantener viva la esperanza de reforma al modo del Concilio Vaticano II. También es la voz en España del movimiento internacional de curas obreros, que tanta fuerza tuvo en los años setenta. [Un tercio de los curas de Girona reclamó la semana pasada la apertura de la Iglesia romana al celibato opcional e, incluso, el obispo Jaume Camprodrón, que se jubiló en noviembre pasado como prelado de esa diócesis, sugirió a la Santa Sede la necesidad de ordenar a hombres casados para atender a parroquias vacías, cada día más numerosas, antes de acudir a importar curas jóvenes de fuera, con dificultades para integrarse en la cultura local, dijo el ya emérito prelado].

Julio Pérez Pinillos es sacerdote desde 1964, un año después de la muerte de Juan XXIII, el papa que se atrevió a convocar a Roma a los obispos de todo el mundo para abordar aquel aggionarmento truncado. Como el ya beato pontífice, Pérez Pinillos es también hijo de agricultores (de Espinosa de Cerrato, Palencia, donde nació en 1941), y fue durante tres años un jovencísimo -y célibe- cura rural de la Castilla profunda. 'Estrené mi sacerdocio como párroco de tres aldeas pobres, que apenas sumaban los 430 habitantes. La media de edad de los feligreses rondaba los 60 años y no había jóvenes. Tuvieron que emigrar a la ciudad, así que vi cómo los pueblos morían'.

Él también hizo la maleta, camino de alguna misión en África. Pero paró en Madrid, buscó trabajo en una multinacional sueca de Vallecas, fue representante sindical de Comisiones Obreras en la clandestinidad, sufrió la reconversión -el despido- en la segunda oleada de la crisis industrial de la época y vivió la muerte del dictador Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, en la cárcel de Carabanchel, donde había dado con sus huesos por repartir el boletín de la JOC (Juventud Obrera Católica). El cardenal Vicente Enrique y Tarancón le había nombrado poco antes consiliario de esa organización de jóvenes, primero en Vallecas y más tarde para toda la archidiócesis madrileña.

'El cardenal Tarancón era un hombre lúcido y cercano. La historia ya le reconoce su importancia para nuestra Iglesia, pero le reconocerá mucho más. Tenía una gran capacidad para relativizar las tensiones, para dejar que la historia fuera avanzando sin sobresaltos ni tensiones, pero imparablemente', afirma. Pero el eclesiástico que salvó a Pérez Pinillos en el momento crucial de su vida de pastor de almas fue Alberto Iniesta, el obispo auxiliar de Tarancón para Vallecas. 'Mi mujer pidió que fuéramos a verle juntos para decirle que nos casábamos y nos escuchó con gran generosidad. Me dijo que el paso que íbamos a dar era difícil, que nos enfrentábamos a una lucha dura y lenta, pero que si creíamos que era evangélico, el Evangelio no le permitía a él decirnos que no era correcto lo que íbamos a hacer'

¿Sufrimiento? ¿Rechazos? 'La gente me lo pregunta muchas veces, pero no. Siempre me he sentido acogido. Siempre. Cambiamos de parroquia por no forzar demasiado la conciencia de muchos cristianos tradicionales y nos fuimos a la parroquia próxima, en la misma zona, con los mismos compañeros sacerdotes y con el mismo obispo, mientras yo seguía con mi trabajo en la fábrica. Desde que salí de mi primera parroquia rural en Palencia, nunca he vuelto a cobrar un sueldo de la Iglesia' [Hoy se gana la vida como profesor en un colegio concertado de su barrio].

Cura célibe durante diez años. Cura casado desde 1977. Tres hijas con su mujer Emilia, coordinadora del movimiento eclesial Somos Iglesia, la mayor de las chicas, de 22 años, estudiante de Psicología en la Universidad de Coimbra (Portugal), Pérez Pinillos querría que alguna de sus hijas, si recibiera la llamada, pudiera ser sacerdote, cuando la jerarquía supere con los hechos el miedo al sexo, la consideración del hombre como un ser empecatado, y de la mujer como persona inferior y sujeto de malas tentaciones. Son obstáculos evidentes, pero no insalvables para el sacerdocio femenino, si la Iglesia no quiere perder a la mujer. 'Eso sí que será un paso revolucionario, dentro de una revolución social más amplia que necesita la Iglesia. Lo defienden ya numerosos teólogos y prelados; es un camino que no va a pararse', sostiene el sacerdote.

¿Cómo fue su camino hacia el matrimonio tras diez años de rígido y convencido celibato? 'Me dejé enamorar de Emilia. Era compañera de lucha reivindicativa y sindical y compartimos muchas conversaciones sobre el sentido de la vida y el mensaje de Jesús. Otras mujeres habían llamado a la puerta de mi corazón, sin yo permitir que se instalaran en él, pero en 1975, desde la fábrica, con una vivencia serena y profunda de la cercanía al pueblo obrero, Emilia y yo nos formulamos la siguiente pregunta: ¿No será un paso más de acercamiento al pueblo que nos casemos, formemos un hogar y una familia, y participemos en las mejoras que el barrio, la fábrica y el colegio nos vayan pidiendo? ¿No daría esto un sentido más vital a mi sacerdocio ministerial?'.

Se casaron en una iglesia de Vallecas, dos años más tarde, en presencia de veinte curas y ante 250 personas, todas católicas comprometidas. Una ceremonia atípica, porque ni siquiera había pedido la secularización o la dispensa sacerdotal. 'Empecé la carta para pedir que me borraran [de cura]', recuerda ahora, con cierto humor, 'pero cuando llegué a los motivos, no pude seguir. ¿Qué les iba a decir, que me borraba porque me había enamorado? ¿No será que lo que habría que borrar es la norma que nos prohibe casarnos y ser ejemplo de familia y como padres? Pensé eso y que las personas, la inmensa mayoría, nos aceptan porque van al fondo del mensaje de Jesús, no a las circunstancias. Se es buen o mal sacerdote, buen o mal ejemplo de Jesús de Nazaret, y lo demás es adjetivo, como ser cura gordo o delgado, o tener los ojos azules o marrones'. ¿Dice misa? ¿Ofrece a sus fieles los sacramentos? 'Hago lo que la comunidad de cristianos a la que sirvo me pide en cada momento. Y el Evangelio dice que si pide pan, dáselo para que no desfallezcan en el camino. Y me lo pide, es cierto. Lo que importa es lo que piden los fieles'.

Hace 30 años un cura en la situación de Pérez Pinillos resultaba un escándalo y era expulsado del pueblo, expatriado se decía, incluso, además de sufrir un duro aislamiento familiar y personal. 'A mi no me tocó, tuve la fortuna de contar con el apoyo de los feligreses y de los compañeros de sacerdocio, también el de mi familia. Pero sí, otros sacerdotes no pudieron resistir y pidieron secularizarse y abandonar el sacerdocio. Los que han decidido seguir de esta forma, como en mi caso, son apenas un 10%', afirma. 100.000 curas han tomado la opción de casarse en todo el orbe católico. La Iglesia de Roma tiene 405.000 sacerdotes.

Obispos y cardenales por el celibato opcional

El debate sobre el celibato de los curas católicos romanos está en el origen del cristianismo, aunque el primer papa, el apóstol Pedro, era casado y hubo otros muchos pontífices que también lo fueron. Fue san Pablo, el auténtico secretario de organización del catolicismo, el que introdujo la idea virtuosa del celibato, aunque con matices. 'Mejor casarse que abrasarse', sostuvo. Hasta que san Agustín, un rigorista rayano en la obsesión sexual, proclamó el desprecio por el matrimonio y la mujer. Pero las corrientes pro celibato opcional cuentan con el respaldo, explícito o implícito, de numerosos prelados. Así el cardenal Aloísio Lorscheider, arzobispo de Aparecida (Brasil), el italiano Alberto Ablondi, obispo de Livorno, además del catalán Pere Casaldáliga, que ejerce en Brasil y con el que Pérez Pinillos ha concelebrado la eucaristía, animándole a seguir en la brecha hasta el final. 'No entiendo este desperdicio de la Iglesia. Ustedes son un motor perfectamente equipado y lo tenemos aparcado en el garaje', le ha dicho al cura vallecano el cardenal Mendes de Almeida, ex presidente de la Conferencia Episcopal brasileña.

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El País, 17 de marzo de 2002

EL CELIBATO Y LA MUJER SACERDOTE, A DEBATE
Dos teólogos de posturas opuestas debaten sobre el sexo
y la democracia interna en la Iglesia

FRANCISCO PEREGIL

MADRID.

El cura homosexual de Valverde del Camino trajo a colación la cuestión del sexo dentro de la Iglesia. Pero los 71 sacerdotes de Girona que el pasado viernes ocho de marzo enviaron una carta a su obispo pidiendo el celibato opcional, el sacerdocio femenino y la democratización de la Iglesia han puesto sobre la mesa una discusión que apunta a la base de la teología católica. Este periódico decidió invitar al debate a dos prestigiosos teólogos de posturas claramente enfrentadas. Uno ortodoxo y otro partidario del cambio.

A un lado de la mesa, con su alzacuello impoluto, el cura José Luis Moreno Martínez. Si doctores tiene la Iglesia, Moreno es uno de los de mayor solvencia en España. Este sacerdote de 55 años, antiguo rector en el seminario de Logroño, doctor en Teología por la universidad de Navarra y licenciado en derecho canónico por la de Comillas, es el secretario de la comisión episcopal de seminarios y universidades de la Conferencia Episcopal. Entre sus funciones se incluye la de guiar y coordinar los estudios y formación espiritual de los futuros sacerdotes españoles.

Al otro lado de la mesa, Juan José Tamayo, también de 55 años, pero teólogo seglar, casado y con dos hijos. Tamayo es doctor en teología por la Universidad de Salamanca y en filosofía por la Autónoma de Madrid, además de diplomado en Ciencias Sociales. Es fundador y secretario general de la asociación de teólogos y teólogas Juan XXIII y vicepresidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España. Es autor de más de 30 obras y colaborador de EL PAÍS.

Al final del debate, ambos doctores reconocieron la brillantez y claridad con que su contrincante había expuesto unas ideas tan opuestas a las propias.

La primera cuestión fue el celibato. Y comenzó el partidario de la visión ortodoxa.

Moreno. La Iglesia considera el celibato un valor, por tanto el punto de partida no es una especie de consecuencia de la misoginia, sino que lo considera un valor, por tanto, plausible y digno de encomio. (...) Jesucristo vivió felizmente célibe. Presentó el celibato por el Reino de los Cielos como una opción. Y así vivieron también los apóstoles.

Tamayo. El Celibato no se encuentra dentro de las exigencias de los seguidores y las seguidoras de Jesús. Es algo impuesto mucho después de Jesús.

Moreno. En la primitiva Iglesia los profetas eran y tenían la tendencia a ser célibes, simplemente por la disponibilidad para el Reino.

Tamayo. Yo creo que el Celibato no está en función de la disponibilidad. Una persona puede no ser célibe y vivir en pareja en relación homo o heterosexual y tener una entrega, una disponibilidad incondicional. Y, en segundo lugar, me parece que esa norma, del Celibato, esa disciplina, igual que se ha impuesto ha sido ampliamente transgredida. Porque en muchos casos no ha sido una opción personal sino una imposición represiva.

Moreno. Yo no tengo una visión tan negativa de los hombres y mujeres que optan por el Celibato, como si fueran unas personas que están controladas y reprimidas. (...) A nadie se le obliga a ingresar en la Iglesia. (...) Incluso aunque pueda parecer actualmente que, ante la escasez vocacional, una buena solución sería el ordenar casados, en realidad ésa no sería ninguna solución, porque lo difícil no es vivir el celibato; lo difícil es la opción de fe. De hecho, la Iglesia Católica en Alemania tiene los mismos problemas de escasez vocacional para sus ministros que la Iglesia que los protestantes tienen en Alemania para pastores. (...) Aunque es cierto que puede haber personas casadas que dediquen más tiempo y con mejor espíritu que algunos sacerdotes, cae por su propio peso que aquel que tiene mujer e hijos tiene ataduras que le condicionan desde la disponibilidad, desde la movilidad, desde la dedicación de tiempo.

EL PAÍS. Los 71 curas de Girona pedían la democratización de la Iglesia. ¿Qué significa eso?

Tamayo. Ahora votan los cardenales para elegir al Papa, cardenales que a su vez han sido elegidos por la alta jerarquía. Votan los obispos para elegir a los directivos de la conferencia episcopal. Pero a su vez esos obispos han sido elegidos por el Papa. El cristiano de base tiene derecho a participar en la elección del Papa.

Moreno. Desnaturalizaríamos el ser de la Iglesia si aplicamos la democracia a ella, lo mismo que si aplicamos las categorías del voto a la ciencia, al arte, a la música... La Iglesia tiene una normativa previa dada y un contenido dogmático de verdades. Lo importante de la Iglesia es que hay distintas funciones y no porque la mano sea mano y ejerza como mano es menos que el ojo que ejerce como ojo.

Tamayo. No hay nada en el origen del cristianismo que impida la democracia. Durante bastantes siglos en el cristianismos los dirigentes de las comunidades eran elegidos democráticamente. Además, no me negarás que hay una contradicción entre defender la democracia en la sociedad y no practicarla en el interior de la Iglesia. (...) Y aquí entra el tema de la mujer. La misoginia y el sexismo que se da dentro de la Iglesia y en amplios sectores teológicos no arranca de Jesús. En los trece primeros siglos del cristianismo según las últimas investigaciones de cualificados historiadores, las mujeres ejercieron funciones de diaconado, presbiterado e incluso de episcopado.

Moreno. La participación de la mujer en la Iglesia tiene un límite: no el que la Iglesia quiera sino el que Jesucristo ha establecido. La Iglesia no tiene poder para cambiar la voluntad de Jesucristo. Él rompió esquemas con relación a la mujer. La mujer en la cultura judía estaba relegada. Sin embargo, Jesucristo tenía discípulas. Pero escogió entre los apóstoles a doce hombres. Además, las cuestiones de carácter histórico que citas no tienen ningún fundamento científico.

Tamayo. Si a la ortodoxia católica no le interesa reconocer estas investigaciones porque le quitan la base de sus fundamentos... ése es otro problema. Pero un profesor italiano de historia, Giorgio Otranto, ha demostrado que las mujeres ejercieron el sacerdocio católico durante los primeros mil años de la Iglesia.

Moreno. No son investigaciones aceptadas por la teología internacional. Pero aparte de eso, la mujer tiene un gran papel dentro de la acción evangelizadora de la Iglesia. Pueden ser profesoras de teología, enseñar en las facultades...y tienen todo el campo de la transmisión de la fe. También es cierto que hay que dar más acogida al aspecto femenino dentro de la Iglesia, es decir, lo carismático, lo cordial... en fin, todo lo que va vinculado al concepto maternal. Por tanto: participación de la mujer sí, pero dentro de los límites que impone Jesús.

Tamayo. El límite no lo impone Jesucristo sino la patriarquía eclesiástica con una concepción represiva de la sexualidad y una visión negativa del cuerpo.

EL PAÍS. ¿Cuál es la postura actual de la Iglesia sobre la homosexualidad?

Moreno. La Iglesia acepta lo que digan los médicos y psicólogos. Y ellos vienen a decir que es una disfunción y una inmadurez de la función sexual. De todos modos, la Iglesia dice que el ejercicio de los actos homosexuales es objetivamente malo. Es decir, no son conforme a la naturaleza del ser humano. Además, la Iglesia está convencida de que en estos momentos hay una inducción social y que los homosexuales que son biológicamente u hormonalmente homosexuales son muchísimos menos de los que se difunden como tal. Por tanto la Iglesia tiene respecto a los homosexuales ayuda de madre, comprensión, el sacramento del perdón y el apoyo también. Existen colectivos cristianos dedicados justamente a ayudar a los homosexuales a vivir castamente como tiene que vivir castamente una viuda o un viudo o un marinero casado que pasa un año entero fuera de su casa. Se hace un mal servicio cuando hay colectivos que intentan decir que la homosexualidad es absolutamente normal. Pasa también como con los alcohólicos: no reconocen que tienen un problema, pero la primera manera de ayudarles es reconocer que tienen un problema

Tamayo. Hay médicos y psic ólogos que sostienen que hay tendencias naturales o espontáneas con personas del mismo sexo. Y eso no tiene que ser antinatural. En la Iglesia católica existen colectivos de lesbianas y de gays organizados como tales. Y tienen el mismo derecho y lugar dentro de la comunidad cristiana que los grupos heterosexuales.

Moreno. La libertad es un elemento que no decide la bondad de los actos. No podemos olvidar si somos realistas que existen lobbys con mucho poder económico y de imagen que están presionando y que crean una inducción y sobredimensionan una realidad.

Tamayo. No hay ninguna campaña de promoción de la homosexualidad sino más bien un retorno de lo reprimido. Todo aquello que se reprime, en cualquier momento vuelve. ¿Quién es la Iglesia, o quién la jerarquía y quiénes somos los teólogos para dictar qué tipo de relaciones sexuales están de acuerdo con el plan de Dios?

EL PAÏS. El cura de Valverde del Camino, el sacerdote de Salamanca que se enamora de una mujer peruana por Internet, los 71 sacerdotes de Girona que piden el celibato opcional... ¿Son todos estos hechos sintomáticos de algo?

Moreno. Lo que es sintomático es que estos casos anecdóticos se pongan en primer plano de los periódicos. Porque eso indica que se está promoviendo el morbo. La sociedad lo recibe y compra periódicos. Por tanto, para nosotros es un síntoma de que la sociedad sigue un proceso de descristianización.

Tamayo. Yo creo que no se trata de casos aislados, sino síntomas de un problema no resuelto, expresión de la insatisfacción que existe en aquellas personas que ejercen el ministerio y llevan el celibato como una carga y una opresión.

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El País, 17 de marzo de 2002

DECLIVE IMPARABLE EN EUROPA

LOLA GALÁN

Roma

Europa, que hace poco más de un siglo era el Continente católico por antonomasia ha sido testigo en los últimos 30 años del declive imparable de la Iglesia, si se mide éste en términos de pérdida de influencia social y, sobre todo, de pérdida de vocaciones. Cuando en octubre de 1978, el cardenal polaco Karol Wojtyla, es elegido Papa con el nombre de Juan Pablo II, la situación en cuanto a número de inscritos en los seminarios católicos del mundo es dramática, con una cifra de 63.882 estudiantes de teología y filosofía en los mismos, tras una prolongada crisis de vocaciones.

El largo pontificado de Wojtyla, que en repetidas ocasiones ha hecho llamamientos a los jóvenes para que tengan el coraje de atender la llamada del sacerdocio, pese a las dificultades de esta vida pastoral, parece haber dado algunos frutos.

Datos del año 2000, recogidos en el último Anuario de la Santa Sede demuestran que el número absoluto de sacerdotes aumentó en 189, comparado con los datos del año anterior, gracias al aumento de sacerdotes pertenecientes a órdenes religiosas. El saldo es positivo, pero ha descendido la cifre de curas comunes, que son 600 menos. La esperanza para la Iglesia está en el número de seminaristas, que se ha incrementado notablemente en los últimos 30 años en tres continentes, Africa, Asia y América Latina, por este orden.

En 2000, había 110.583 estudiantes de teología y filosofía en los seminarios esparcidos por todo el mundo, es decir, un 73% más de vocaciones que en el aciago 1978. Con una clara diferenciación por zonas geográficas. El número de seminaristas africanos se ha más que triplicado, respecto a las cifras de hace 20 años, mientras los asiáticos han aumentado en un 125% y los latinoamericanos un 65%. Las vocaciones apenas aumentaron un 12% en Europa, cuyos fieles católicos tendrán que confiarse cada vez más a la guía de sacerdotes de otras latitudes. Sólo en Italia ya hay 2.200 sacerdotes de otros países encargados de atender a los fieles. Ello pese a que, en el país que hospeda desde hace casi dos mil años el cuartel general de la Iglesia Católica, la situación se mantiene casi estable en lo que a vocaciones se refiere, con una ligera tendencia al aumento en el sur del país, seguido por el centro, mientras en el norte, el aumento de seminaristas se limita a la región Lombardia. El Papa, por si acaso, ha abierto también los seminarios a los expertos en psicología.

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ECLESALIA, 25 de marzo de 2002

EN ECLESALIA SUMAMOS QUINIENTAS CUENTAS
Buena acogida de los suscriptores desde el primer momento

REDACCIÓN de ECLESALIA

MADRID.

El pasado 23 de marzo ECLESALIA recibía la suscripción número quinientos procedente de Argentina.

A lo largo de estos ocho meses de vida ECLESALIA ha enviado más de 130 informaciones de carácter religioso e interés eclesial. Documentos, reflexiones, artículos de fondo, entrevistas, convocatorias de religiosas, ecuménicas, eclesiales, actualidad de nuestra querida Iglesia, su realidad, lugares de interés eclesial, direcciones electrónicas y postales, anuncio y denuncia profética, distribuidas en cinco secciones: tornos, retornos, entornos, contornos y trastornos diferenciadas por colores.

ECLESALIA recoge la realidad eclesial sin dejar de lado la institución en la que nos movemos y vivimos pero echando la mirada más allá de lo oficial. Desde el uno de septiembre del 2001 hemos recibido el ánimo de muchas personas que agradecen esta manera de informar sobre nuestra Iglesia:

· "Estoy interesado en el material que ofrecéis y en el enfoque que dais a vuestro trabajo. Por eso os solicito el envío de dicho material. Gracias de antemano por vuestra labor". (Felix)

· "Un saludo cordial y mi agradecimiento más profundo" (Juan)

· "La riqueza es inmensa. Deciros que los textos y el material enviado a través de este medio es un lujo. De nuevo, gracias y sigo contando con vosotros". (Justa)

· "Muchas gracias por la información que puntualmente me envía. Me resulta muy útil para mis trabajos escritos". (Juan José)

· "Daros las gracias y animaros a seguir enviando esa información tan útil. Especialmente para mantener viva la evangelización en nuestras páginas. Los nuevos medios abren una puerta a una Iglesia renovada". (Antonio)

· "Gracias por toda vuestra información, es muy gratificante". (Santiago)

· "Unas letras para agradecer vuestra disponibilidad ya os enviaré direcciones para extender vuestra loable actividad" (Amparo)

· "¡Adelante con vuestra información! Estáis haciendo un magnífico servicio a mucha gente". (José)

· "Hemos recibido un poco de aire fresco gracias a ECLESALIA y nos gustaría recibir noticias vuestras que nos ayuden a mantener viva la esperanza ('caiga quien caiga')" (Fernando y Juana)

· "He tenido conocimiento del informativo ECLESALIA que envían ustedes por correo electrónico y me ha resultado sumamente interesante por el tipo de documentos y reflexiones que proponen". (Ana)

· "Gracias por la labor que realizáis" (José)

· "Creo que estáis realizando una gran función.Os admiramos y nos da mucha alegría páginas como la vuestra/nuestra. No me atrevo a prestar colaboración pues también vamos a "tope". ¡Por una Iglesia más evangélica!" (José)

· "Una persona muy amiga me suscribió a ECLESALIA sabiendo que iba a conectar con mi forma de entender la Iglesia y he estado encantada con recibir vuestras noticias". (Mercedes)

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